lunes, 18 de junio de 2007

Hacer el amor

Que bueno que viniste. Necesitaba hablar con alguien, y en ti es la única persona a la que puedo contarle cosas sin que los demás sepan. Por favor siéntate y ponte cómoda. Tengo preparado estos refrescos pa´ aliviar la sed. ¿qué porque mi voz se escucha agitada?. Por varios motivos: uno porque estos meses llegan mas turistas a la ciudad, y como este es el único burdel en varios kilómetros a la redonda, satisfacerlos a todos es un trabajo que agota cada parte de mi cuerpo. A todo hombre que pasa por mis sabanas, tengo que atenderlo como si fuera el primero del día, moviendo mis caderas como las olas del mar y mis manos acariciándome lentamente, haciéndome creer a veces que soy una bella joya de cristal. Siempre me rió cuando miran con ojos desorbitados el danzar de mi cuerpo por sobre la alfombra. Nunca llego a terminarlo, porque se lanzan sobre mi como verdaderas bestias insaciables. Me lo hacen brusco y con violencia. Algunos me piden que grite o diga sus nombres. Cuando acaban, se levantan y se visten sin mirarme, ignorándome por completo como si fuera un mueble mas de esta puta habitación. Después dejan el dinero en el velador y se van cerrando bruscamente la puerta como un adiós.

La otra razón por lo de mi voz, y por la cual creo que estoy así, es por un cliente. Antes de ayer llego un joven a mi habitación. No era ni alto ni bajo, de piel blanca y pelo corto algo desordenado. Usaba lentes y de la parte izquierda de la cabeza nacía un mechón de pelo delgado que llegaba hasta su pecho. Entro tímidamente a la habitación, que estaba adornada con todo lo que debía haber en una jungla: palmeras y plantas artificiales, frazadas de piel de leopardo, una canoa indígena colgada en la pared y una pequeña cascada al frente de la redonda cama. Me puse en frente de él y le anuncie los servicios que hacia con sus respectivas tarifas. Cuando termine, el joven se acerco a mi y cortésmente me pregunto que cuanto me cobraba por “hacerme el amor”. Si es lo que escuchaste, “hacerme el amor”. Yo me quede en silencio, intentando analizar lo que él me pidió. Pensé que era una broma, pero su cara seguía seria. No sabia que hacer y le explique que ese servicio que me pedía no estaba dentro de los que yo hacia. Me dijo que me pagaba el doble y luego de pensarlo, accedí hacerlo. Era la primera vez, en todos estos años en este trabajo, que no sabia que hacer. Solo atine acostarme en la cama mirando como se desvestía, tenia un bonito cuerpo totalmente distinto de la tropa de amorfos que se pasean por las habitaciones del burdel. Cualquier mujer desearía estar en compañía de aquel joven. De seguro que tú te hubieras enamorado perdidamente al ver sus tiernos ojos, mirándote como si fueras la mas bella de las rosas. Se acerco desnudo y puso su cuerpo junto al mío. Mis manos comenzaron a transpirar por un tonto nerviosismo. Sus labios fueron directo hacia mi ojera, y en un susurro que estremeció mi corazón me dijo que me quedara quieta y lo dejara todo en sus manos. Me sentía como una niña. Él puso su cuerpo sobre el mío y sus labios recorrieron en besos todo mi cuello, mi boca, bajando por mis pechos hasta mi ombligo, para nuevamente volver a mis labios, ahogándome de ternura. Sentí su cuerpo dentro del mío y mis ojos vieron un cielo azul, siendo yo una nube que volaba por sobre los prados del placer. El tiempo se detuvo, congelando todo lo que había en la habitación. Solo él y yo teníamos permiso para movernos, como si fuéramos un solo ser nacido para amar. Disfrutaba cada roce, cada beso, cada caricia que sus mano me daban. Me trataba como si fuera su novia, amándome y a la vez protegiéndome.

Cuando todo termino, se quedo mirando mis ojos como si estuviera leyendo mi alma, mi pasado, comprendiendo porque opte por esta vida. Se entero del nombre de mi hijo y como su padre nos dejo en el olvido. Luego beso mi frente, se vistió y dejo sobre la cama el dinero prometido. De camino hacia la puerta, mi boca inconsciente lanzo un “¿cuando volveré a verte?”. Volteo su rostro hacia mi y me regalo una sonrisa, y sin decir nada cerro la puerta, dejándome sola, desnuda. Una lagrima traviesa se paseó por mi mejilla y la oscuridad se apodero del lugar.
No lo puedes creer. Ya han pasado dos días y yo tampoco lo creo. Cada vez que tocan la puerta de mi habitación, mi corazón se acelera y me pierdo en una desilusión extrema cuando no es él, el que solicita mis servicios. ¿qué si me estoy enamorando?. No se, pero algo me pasa. Dicen que una mujer con mi oficio debe dejar el amor en un baúl cerrado. Pero...¿y si después lo abro ,y me pongo su traje?. ¿no tengo derecho a enamorarme de aquel hombre que me quito la virginidad del alma?. ¿o es que a la mas mínima muestra de afecto, mi corazón ,que en vez de sangre fluye un torrente de nostalgia y soledad, se convierte en una llama de felicidad alumbrando con su luz todo mi cuerpo?. La verdad es que no se que pensar, a veces quiero dejar todo he ir a buscarlo, y en otras ocasiones, quedarme en mi cama creyendo que esto es solo un sueño, un regalo para alegrar el alma y continuar con una bella sonrisa en los senderos de la vida. ¿te vas?, que lastima. Agradable es siempre tu compañía. Trata de venir mas seguido y no olvides que para cualquier cosa, yo siempre estaré aquí.

1 comentario:

Mi Portal Vida dijo...

Muy triste tu vida, no pierdas la esperanza y deja que ese pequeño rayo de luz comvertido en amor entre en tu alma.