jueves, 28 de junio de 2007

Prados

El viento paseaba por los prados de un pueblo desconocido para nosotros, haciendo que un centenar de girasoles, que se erguían grandes y bellos, danzaran celestialmente . Una mariposa volaba en zig-zag sobre el suave pasto, y detrás de ella, la perseguía una niña envuelta en un vestido amarillo. Su risa adornaba el lugar, y durante el tiempo que dura esta historia, la felicidad era siempre persistente en su angelical rostro. Había avanzado varios metros intentando capturar al insecto. Cuando bajaba por una pequeña colina, vio a lo lejos un pozo de agua de forma circular, incrustado en medio de un valle. La mariposa lo sobrevoló y después se metió dentro de él. La niña, un poco extrañada, pues nunca había visto ese pozo en su corta vida, se acerco tímidamente. En el momento en que estaba por asomar su cabeza, una mancha oscura salió del fondo del pozo a toda velocidad, planeo por el aire para caer cerca de la niña. Estaba hecho de una forma viscosa, su color negro desentonaba con el hermoso lugar. Luego el sol lo golpeo con sus rayos, entonces comenzó a evaporarse, su humo se esparció, rodeando a la niña. Después de girar por unos minutos, la densa nube se posó delante de ella, manteniendo una forma alargada. Pasaron unos segundos y la nube empezó a tomar forma humana. Lo ultimo que se formo de su cuerpo fueron dos círculos hechos de un fuego intenso simulaban sus ojos.

- Que bueno que te encuentro –dijo la Figura de Humo.

- ¿Quién eres? –pregunto la niña.

- Soy el que tengo que ser, ese soy yo. Pero para algunos, soy el camino que lleva a personas como tú, a lugares tan distintos como éste. Y ahora es a ti a quien me tengo que llevar.

- ¿Adonde? –volvió a preguntar la niña.

- A un mundo que en vez de prados y árboles, existan edificios y calles pavimentadas, en el cual tengas que competir con otros seres como tú para poder subsistir; y lo que obtengas, lo consumirás para apoderarte de otras cosas. Un mundo lleno de pecados y también de pecadores. Pero aunque ahí veas solo oscuridad, tendrás la oportunidad de enamorarte y derramar algunas lagrimas de felicidad.

-¿Y si no quiero ir? –pregunto

- Yo no te he preguntado si quieres ir –dijo la Figura de Humo, quien se movía lentamente. Con cada paso que daba, iba dejando un elegante estela-. Vas a venir conmigo, quieras o no quieras, una vez que estés ahí, crezcas, te desarrolles, tengas hijos y luego nietos, y finalmente mueras, te iré a buscar para traerte de nuevo aquí, y podrás seguir persiguiendo a esa mariposa hasta el termino de todos los días.

Fue así como se llevo a la niña, la inserto en un planeta que sus habitantes llamaban tierra en algún lugar que no me acuerdo. Tal y como dijo la Figura de Humo, ella creció en el seno de una familia, fue a la escuela y luego a la universidad. Se titulo de medico y se caso con un abogado. Tuvo tres hijos quienes le dieron en total de cinco nietos. Finalmente el peso del tiempo cayo sobre ella y a la edad de setenta años, murió de un ataque al corazón.

Segundos después de su muerte, llego la Figura de Humo quien la llevo por un túnel oscuro donde al final había una luz. Cuando la atravesaron, estaban en el hermoso prado donde se conocieron por primera vez. Rápidamente la mujer se convirtió en la niña que fue entonces, y la Figura de Humo en la mariposa que alguna vez ella persiguió, y ambos corrieron juntos por el prado hasta la eternidad.

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